18 de marzo de 2009

La casa de Bernarda Alba [una reflexión]


Acabando el último libro impuesto por el profesor de Lengua Española, es necesario hacer una reflexión sobre lo que ha sido leído. Una obra magnífica de Federico García Lorca, que aunque de poca extensión, marca un estilo de vida que algunas personas aun podrán recordar.
Todo impuesto por una mano de hierro, en este caso de una mujer, basándose en reglas conforme a los hombres. La mujer muchas veces no era más que una sirvienta, criada para satisfacer cualquier capricho de su marido.
Y tal vez ahora podemos ver un cambio que ha sufrido la sociedad. Un cambio paulatino y tal vez, en favor del sexo femenino. La mujer cada día tiene más derechos.
Pero las mujeres han reclamado el maltrato qué se les ha dado; y no será una excusa, pero debido a mujeres como Bernarda Alba y aun con el matriarcado que viven algunas familias, la mujer ha sido despreciada. No se le dio el valor que merecía, el pilar de la familia y se le consideraba otro objeto en el hogar.
El hombre no puede negar mayor divinidad en la Tierra que aquella que poseé toda mujer.
No se si Federico García Lorca buscó plasmar un poco de esta idea que salió de mi cabeza loca, pero seguramente más de uno podrá ver la importancia de qué todo personaje sea mujer. Tan complicado como sea, hay que develar las diferentes facetas de una mujer y que en esta obra, en opinión de un simple admirador de la feminidad, Federico García Lorca logra mostrar de manera magistral.

10 de marzo de 2009

Pensamiento libre


Una niebla de desconocimiento atormenta mi descanso, pero aquella ignorancia no es otra que la ignorancia de uno mismo. ¿Qué buscas para ti mismo? ¿En realidad qué esperas de ti mismo? Nunca estas preguntas significaron tanto, tu mente no puede abarcar otros temas y nada a tu alrededor resalta. Seguramente habrás notado los vivos colores de los árboles al caminar pero, ¿qué colores prefieres ver?

Dando vueltas y vueltas a mis preguntas existenciales, no surge alguna respuesta. Solo espero descansar de pensar y de razonar. Pero por el mismo medio me doy cuenta, que no hay cosa que haga más bello al ser humano que el pensamiento. Al parecer resignarme a pensar es todo lo que puedo hacer.

Pero, ¿y los sentimientos? ¿No son parte fundamental del humano? Llegar a creer en una mente sin amor, odio, felicidad, alegría o tristeza es, por naturaleza, irracional. Sin la subjetividad, no podemos hablar de vivir. Hemos hablado de sentir la vida, de quererla y hemos pedido por ella. ¿Cómo puedo conocerme sin mis emociones? Sin aquellas pasiones, sin esos rencores, sin esos deseos; sin ellos, ¿cómo esperas saber quién eres?

Todo esto me confunde, pero a veces, el recuerdo de un cariño o apoyo te alienta a continuar pensando. No te dejas caer por él, ella, ellos. Por ahora, sabes qué colores prefiero ver.

3 de marzo de 2009

Espera la calma


La vida es simple. Al menos la bella imagen de amigos y familia te lo propone.
Pero, ¿qué haces cuando una sola persona puede derrumbar toda esa emoción? Aquella persona, que menos imaginabas, tiene la capacidad de destruir tu ilusión. Crees haber llegado a tu ideal de humano (o al menos sigues creciendo) pero ella te desmiente.
Ahora eres un patán, no le tomas importancia a las cosas y simplemente complicas todo. Quieres negarlo, pero poco a poco se vuelve tu verdad. Nada tiene importancia, nada merece mayor empeño y quieres romper en llanto.
Dudas, dudas, dudas. De tí mismo, de su cariño, de la vida.
Espera la calma después de esta tormenta, la esperanza de aquella luz que predomina en la oscuridad.
Espera la calma.

1 de marzo de 2009

Cualquier otro día

Pasas por los momentos más malditos y oscuros a los que te has sometido. Despiertas y te levantas de tu cama; cualquier otro día te hubieras dirigido directo a la regadera, agua fría para comenzar activo el día. Pero hoy es diferente, sientes pesados los ojos y optas por retirarte con la suciedad de la cama. Has llegado a la escuela, trabajo, club; donde sea que se te haya citado. Normalmente charlarías con los amigos, un pequeño chiste sobre cualquier tema actual y continuarías con las labores. Hoy simplemente llegas a tu sitio de trabajo y te sientas, nada más.

Notas la curiosidad de tus compañeros por saber qué pasa; tú no actuas así. Ni siquiera les diriges la mirada y respondes solo con un silencio incómodo. Optan por dejarte sólo con tus pensamientos. Pero aquel inoportuno de tu "mejor amigo" no cesa:

_¿Qué te pasa?_

_Nada y no molestes... por favor._

_Ok, ok. Pero, ¿seguro qué no necesitas nada?_

Silencio.

Sabes que la culpa vendrá después, no es necesario tratárlo así. Es de las pocas personas que se interesan en ti. Por ahora, él no te importa.
Estás concentrado en todo aquello que te quema con una culpa colosal. ¿En qué estabas pensando? En verdad, ¿uno puede ser tan maldito? Cualquier otro día hubieras pensado en tu constante cambio, el miedo a crecer y al éxito. Pero hoy has roto un mandamiento; no importa que seas ateo, la culpa de matar no tiene parecido.

_En serio, ¿qué te pasa?_

_Nadie se da cuenta, ¿verdad? Uno puede estar por ahí haciendo lo que quiera y a nadie le importa un carajo._

_Tienes problemas, graves._

_Obviamente..._

_Pero te quiero ayudar y tú simplemente, te cierras._

_Es que por ahora dudo que me puedas ayudar, ¿ok?_

Silencio.

Pero... ¿y si le pides ayuda? De algo te puede servir. Decide, ¿qué tanto quieres qué se involucre?