En busca de poder rescatar su gobierno y civilización, en Grecia surgen nuevas doctrinas filosóficas apuntando a ser "terapia" para solucionar su problema. Una de estas doctrinas filosóficas es aquella de Epicuro. Él sostiene que la moral del ser humano es lo más importante, tanto así que al trazar su sistema filosófico, su física y su lógica sirven a la moral.
La forma en que generamos ideas, según Epicuro, es por medio de las sensaciones que experimentamos y que provienen de imágenes o "ídolos" de los cuerpos. Pero, como para Aristóteles, él le da prioridad a todo aquel conocimiento que provenga de la experiencia; sobre las ideas abstractas dice que no tienen una base firme en la experiencia y por ello no debemos fiarnos tanto de ellas.
En tanto a la física se nos propone que todo es materia, y ésta está compuesta por átomos separados por vacío. También el alma se debe considerar de origen material, sólo que con una consistencia parecida a la del fuego.
En base a lo anterior, Epicuro postula que la libertad se encuentra en el movimiento de los átomos. Según la teoría atomista del S. V los átomos tienen un movimiento vertical causal determinado por leyes rígidas. Por tanto, la libertad no cabría en una realidad donde todo es material y compuesto por átomos. Es entonces que introduce el concepto clinamen, la ligera desviación de curso que tienen los átomos al moverse. Esto aplicaría a todos los átomos, aplicando también para el alma; produciéndose la capacidad del hombre de actuar de acuerdo al bien o contrariamente.
Con la lógica y física resueltas, faltaría solamente la moral; que es tan importante para Epicuro. Él encuentra el bien en la felicidad del hombre. Para llegar a esta felicidad se debe recurrir a los placeres, a la satisfacción de deseos. Pero no sin antes determinar cómo se deben buscar estos placeres. Primero se encuentran los placeres naturales-necesarios, tales como comer o buscar alojo. Le siguen los placeres naturales-no necesarios, como lo serían las relaciones sexuales o el beber alcohol. Finalmente se encuentran los placeres no naturales-no necesarios, el ejemplo de el poder o de la fama.
Epicuro dice que hay que buscar el placer más puro, que es aquel que no cause dolor. Se deben buscar primeramente los naturales-necesarios, no ceder por completo a los naturales-no necesarios y evitar por completo los placeres no naturales-no necesarios. Siempre se debe ser inteligente para moderar los placeres.
Esto se puede resumir en las 4 premisas que se denominan Tetrafármacon:
- El bien es fácil de alcanzar
- El mal es fácil de soportar
- Los dioses no son de temer
- La muerte no es de temer