
Una niebla de desconocimiento atormenta mi descanso, pero aquella ignorancia no es otra que la ignorancia de uno mismo. ¿Qué buscas para ti mismo? ¿En realidad qué esperas de ti mismo? Nunca estas preguntas significaron tanto, tu mente no puede abarcar otros temas y nada a tu alrededor resalta. Seguramente habrás notado los vivos colores de los árboles al caminar pero, ¿qué colores prefieres ver?
Dando vueltas y vueltas a mis preguntas existenciales, no surge alguna respuesta. Solo espero descansar de pensar y de razonar. Pero por el mismo medio me doy cuenta, que no hay cosa que haga más bello al ser humano que el pensamiento. Al parecer resignarme a pensar es todo lo que puedo hacer.
Pero, ¿y los sentimientos? ¿No son parte fundamental del humano? Llegar a creer en una mente sin amor, odio, felicidad, alegría o tristeza es, por naturaleza, irracional. Sin la subjetividad, no podemos hablar de vivir. Hemos hablado de sentir la vida, de quererla y hemos pedido por ella. ¿Cómo puedo conocerme sin mis emociones? Sin aquellas pasiones, sin esos rencores, sin esos deseos; sin ellos, ¿cómo esperas saber quién eres?
Todo esto me confunde, pero a veces, el recuerdo de un cariño o apoyo te alienta a continuar pensando. No te dejas caer por él, ella, ellos. Por ahora, sabes qué colores prefiero ver.
Felicidades, captaste lo suficiente mi atención para dejarte un comentario, me ha gustado, agradezco la publicación, me ha hecho razonar ciertas cosas que requerían de mi atención en mi vida.
ResponderEliminarNos vemos pronto mi veraz compañero.
Ocioso